Mejor en un banco del parque


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Maltratado un cliente del habanero Banco Metropolitano del Mónaco, en la Víbora, este jueves, cuando solicitó una operación bancaria y le brindaron otra.

Marcos gestionó, como otras veces, la extracción de dos mil quinientos pesos cubanos para comprar cien pesos convertibles —moneda dura o CUCs— la tarde del jueves 20 de noviembre. La joven empleada que lo atendió, después de llenar el conjunto de impresos establecidos por la burocracia estatal, le entregó la cantidad requerida ¡en sellos de timbre! Sorprendido, le aclaró que él no había pedido sellos, sino CUCs. La trabajadora eludió la responsabilidad diciendo que allí no se hacía esa transacción, por lo que mi amigo mostró su libreta de banco para evidenciar cuántas veces la había hecho en esa misma sucursal. Entonces la funcionaria se excusó por la confusión y dijo que “un error lo tiene cualquiera”, pero le aclaró que el trámite no se podía deshacer; que firmara los papeles para completar la labor financiera y que se llevara los sellos. Él se negó a firmalos, pues era aceptar el maltrato y obtener, en lugar de su dinero, algo que no fue a buscar y aceptar de hecho un servicio que no pidió; y con un cambio en su tono de voz requirió la presencia de alguien responsable.

A su encuentro acudió una señora que se identificó como gerente y que, cual solución salomónica, le dijo que firmara y se llevara los sellos, que debía hacer una solicitud de devolución de los mismos y que ese proceso duraba veinte o treinta días. ¿¡Tantos días de espera para que le dieran la moneda convertible que ya había pagado!?

El protagonista de esta historia —que más bien parecía antagonista— comenzó a protestar en voz alta y exigió que lo atendiera alguien con más jerarquía. La funcionaria lo invitó a que se sentara y le informó que hablaría con su jefe para que llamara al Banco Central a ver qué se podía hacer. Mientras esperaba, mi amigo sudaba copiosamente a pesar del aire acondicionado y pensaba que hubiera sido mejor estar sentado en un banco del parque, que en una silla de esa entidad bancaria. Piensa que de haber tenido un aneurisma, se le hubiera reventado ese día.

Dos horas después, la joven del error lo llamó a la ventanilla y muy calladamente le entregó el controvertido dinero que él fue a comprar.

En Cuba, todos los bancos son del estado, que es el único autorizado para realizar todo tipo de acciones y especulaciones financieras.

Más allá de los spots propagandísticos para la televisión, que aducen cuánto se han facilitado y viabilizado los trámites bancarios, está la realidad de casos como este, que testimonian la ineficiencia del personal, el maltrato y la apatía en los servicios que tienen que sufrir los cubanos en los bancos de la capital.

 

Nota: En el momento que revisaba en la cámara la imagen que publico en este trabajo, salió una trabajadora bancaria a decirme que no podía tirar fotos allí.

Acerca de Rosamaría Rodríguez Torrado

La rosa descalza, es el blog de una cubana que emite sus opiniones a rostro desnudo desde La Habana, Cuba. Una rosa sin máscaras...
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