Dualidad de cola y moneda


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¡Ahora sí que estamo’ embarca’o! Expresó disgustada una cincuentona que entró a la tienda recaudadora de divisas (TRD) de Acosta y Juan Delgado, en la Víbora y vio la cola que había para pagar en la caja. Otra, que mandaron a pasar junto al grupo de tres y animada quizás por aquella, añadió: ¡Ño, ahora sí que se juntaron el hambre y la necesidad! Nadie dijo una palabra ni se volteó a mirarlas siquiera. Las mujeres, que ya habían hecho una fila bien larga para entrar, descubrieron —como todos los que estaban allí— que la de adentro era más larga que la de afuera.

Cada vez que surten los comercios en divisas con algún producto de primera necesidad o de mucha demanda social a precios no tan excesivos a los que el estado nos tiene acostumbrados, se aglomeran las personas frente a los mismos para comprar, y cada quién con el dinero que tiene.

Desde que se dolarizó la economía en nuestro país en los 90, los cubanos comenzamos a vivir la calamidad financiera de la doble moneda. A más de veinte años de ese hecho, las autoridades, con el fin de tratar de combatir la discriminación que implica la existencia de dos dineros —el peso cubano (CUP) apenas tiene valor— y las críticas nacionales e internacionales que recibían por esa situación, autorizaron desde hace unos meses en algunas TRDs, la compra en ambas denominaciones monetarias.

Después que los consumidores escogen de los estantes los productos que desean, tienen que ir a la caja y ahí surge el gran problema: el pago en ambas monedas —peso cubano y peso cubano convertible— y el cambio que tiene que hacer la cajera para igualarles el precio a los que desembolsan CUPs y darles el cambio en el mismo dinero. Ese canje demora sobremanera la gestión de la cobradora y hace que se amontone el personal dentro y fuera de la tienda.

Por ahora “la machacadera” al cubano continúa con las carencias por un lado y el alto costo y sufrimiento adicionales para obtener algo, por otro. Eso ocurre porque el gobierno no quiere acabar de respetar verdaderamente todos los derechos de los cubanos, trabajar para crear un estado de bienestar y coadyuvar a que los ciudadanos tengan mejor remuneración por sus esfuerzos, después de casi cincuentiséis años de explotación y dictadura.

Acerca de Rosamaría Rodríguez Torrado

La rosa descalza, es el blog de una cubana que emite sus opiniones a rostro desnudo desde La Habana, Cuba. Una rosa sin máscaras...
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