¡De huevos!


Mónaco

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Un anciano fue repudiado “en pandilla” el pasado domingo 26 en el mercado del Mónaco, por reclamar el vuelto de los huevos que compró.

Un amigo que estaba presente en ese centro comercial de la Víbora, dijo que el señor dio 35 pesos —$1,45 en moneda dura cubana— por el cartón (30 huevos) que cuesta 33 (a $1,10 cada uno). Contó además que el sujeto, después de cambiar el alimento para una bolsa de nailon, le pidió el correspondiente cambio a la vendedora y ella adujo que no tenía. Ante la insistencia del hombre de la tercera edad, que no creyó la excusa, la mujer replicó molesta y en voz alta que no era su culpa, que le reclamara al banco o al estado, que es el dueño de ambos establecimientos y que no le da fondo suficiente para cumplir debidamente con esa parte de su trabajo. La querella fue subiendo el tono, mientras las personas que estaban al sol en la cola (fila) con igual propósito, comenzaban a impacientarse.

El testigo ocular involuntario que narró el incidente —entre sorprendido e indignado—, dijo que la mayoría de los que estaban en espera para comprar comenzaron a ofender al adulto mayor, a pedirle que abandonara el lugar y a acusarlo de egoísta, saboteador, “de viejo arteriosclerótico”, mezquino, “que nadie reclama dos miserables pesos”, etc.

Cuba es un país con un alto nivel de población envejecida, cuya sociedad ha vivido en su mayoría dentro del modelo dictatorial familiar próximo a cumplir 56 años el 1 de enero de 2015. Los salarios de los cubanos son generalmente bajos —entre 400 y 500 pesos mensuales, que no alcanzan para comer treinta días—, con la excepción de los cuadros militares —que también tienen prebendas—, la seguridad social es casi simbólica y los sectores más vulnerables, junto a los niños y las mujeres, son precisamente los de la tercera edad.

El supermercado del Mónaco, que ya existía antes del triunfo de este modelo en 1959, se encuentra arruinado y lo están arreglando desde hace tiempo. Algunos vecinos del lugar dicen que por primera vez y otros que por segunda, en más de once lustros. A pesar de eso, eventualmente suministran algún producto y los trabajadores improvisan un mostrador en la puerta —para evitar que alguien entre— y ahí lo despachan. Los residentes del área alegan que es mejor que de cuando en cuando vendan algo de comida antes que lo tengan cerrado sin realizar ninguna actividad beneficiosa para la comunidad.

Al otrora comercio de mi infancia, con los años, la confiscación, el abandono y la varita trágica y destructiva del estado, le desaparecieron el torniquete, los anaqueles, parte de los cristales, los carritos de compra y su antiguo esplendor de Minimax. Debido a la carencia de productos para llenarlo y ante tanto espacio creado con la pérdida de los estantes, a algún directivo municipal o provincial se le ocurrió la idea de fabricar en él —como en otros— varios mostradores contra las paredes —en forma de U cuadrada— para convertirlos en varias bodegas y ahorrar combustible en la distribución de alimentos. Así resolvieron un problema habitacional de unas cuantas familias que ocuparon los comercios originales y las transformaron en viviendas. Debido al contraarte de la chapucería y a la incapacidad gubernamentales lo que fue un exitoso supermercado terminó siendo una ciudadela comercial.

Se prevé que para el 2025 la tercera parte de los moradores actuales en Cuba ya hayan arribado a la ancianidad. Por esa razón, las autoridades debieran ir bosquejando políticas y estrategias educativas que favorezcan y propicien el respeto integral a los ciudadanos como sujetos de derechos, y en ellos deben estar comprendidos, ineludiblemente, los civiles y políticos de todos los cubanos como piedra angular en la formación de valores. Ello redundará sin dudas, en el respeto interpersonal entre los miembros de una nación, en la que el estado, como fuente de poder y referente social debe dar el ejemplo. Entonces, disminuirán ostensiblemente las situaciones en que un grupo de ciudadanos o un trabajador de los servicios irrespeten públicamente a un compatriota, mucho más si se trata de un anciano.

Acerca de Rosamaría Rodríguez Torrado

La rosa descalza, es el blog de una cubana que emite sus opiniones a rostro desnudo desde La Habana, Cuba. Una rosa sin máscaras...
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Una respuesta a ¡De huevos!

  1. Esto acaba de corroborar la expression de que: CADA PUEBLO, TIENE LO QUE SE MERECE; SOBRE TODO, CUANDO LA CLAQUE CONTINUA EN EL PODER SIN VISOS DE QUE SE TERMINE SU MALDITO Y HORRENDO MANDATO… LO UNICO PROMETIDO Y CUMPLIDO, POR EL ASESINO DE BIRAN, LA SIEMBRA Y COSECHA DE SU HOMBRE NUEVO “., DONDE SE HA DESAPARECIDO LOS BUENOS MODALES, Y QUE DECIR DE LA MORAL Y EL CIVISMO.????? YA NO SE SI ES DEBIDO A LOS LARGOS ” YEARS “., EN TIERRA DE LIBERTAD, O VER QUE MI TIERRA HA PERDIDO COMPLETAMENTE SUS VALORES DE ANTANO, LO QUE LA HA IDO DESDIBUJANDO SU RECUERDO DE MI MEMORIA. 56 ANNIOS PARA DESTRUIRLA POR COMPLETO, SE NECESITARAN 200 PARA RECONSTRUIRLA.; COMENZANDO POR FABRICAR ENTES DE MAS CALIDAD.!!!!!

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