Tras la huella


Tomado de Cubanet.org

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El policiaco made in Cuba “Tras la huella”, que transmite Cubavisión (canal 6) cada domingo después de las nueve de la noche, es “el coco” audiovisual para nuestra sociedad por el mensaje atemorizante implícito en algunos de los casos y situaciones que recrea. En esa serie la policía cubana, siempre eficiente y respetuosa de los derechos de los que infringen la ley, fundamenta cada proceso investigativo hasta concluir con la reclusión del ciudadano, de acuerdo a las evidencias. ¡Qué bonito! Nada de aquel viejo esperpento legal en que “por convicción”, técnicas de espionaje o por el chivatazo de alguien, acusaban y juzgaban a cualquiera sin contemplaciones.

La guerrilla que llegó al poder en 1959, aun después de 55 años, en muchos aspectos, continúa actuando como tal. En agosto pasado retransmitieron como parte de la programación de verano, un capítulo del policiaco de marras cuyo argumento contaba el caso de una cubana —interpretada por la actriz y presentadora Edith Massola— que tenía una antena satelital por la izquierda y acceso a internet. La llamada gubernamental “lucha contra las ilegalidades” me recuerda a tantos compatriotas que cumplieron injustas condenas por poseer dólares, los cuales con el paso del tiempo permitieron que los tuviéramos todos. No se debe criminalizar lo que en muchos países libres y democráticos —hasta en los que presiden los amigos del gobierno cubano— es normal. Sí debieran sancionar a los poderes opresivos que con vanos pretextos nos prohíben que ejerzamos nuestros derechos y nos vigilan y persiguen con el mismo fin.

Por su parte, las series policiacas estadounidenses que televisan aquí han mostrado a los escritores, actores y realizadores de los bodrios policiales cubanos —también a las fuerzas del orden y a la ciudadanía en general—, cómo los gendarmes “de los malos” países capitalistas e imperialistas, respetan los derechos de los que violan las leyes y los consideran inocentes mientras no se pruebe su culpabilidad. En ellos, la independencia de poderes de las sociedades democráticas, impide que un jefe de estado u otro alto dirigente participe —ni siquiera influya— en la imposición de sanción a un acusado, como ha sucedido varias veces a lo largo de esta dictadura cubana.

Cuando muchos piensan que ya no hace falta que aprovechen hasta los policiacos para recordarle reiteradamente a nuestro sufrido pueblo lo que es vivir en una dictadura; ellos se reafirman como los dueños absolutos de los medios, continúan coaccionándonos con programas televisivos intimidatorios, atentando contra nuestra dignidad y ratificándonos que aquí el derecho jurídico apenas existe y las garantías constitucionales son casi nulas. La élite del gobierno parece integrada por personas antideportivas que no admiten competencia. Así transcurre la vida para una parte de la sociedad cubana más allá de la propaganda: como mirando a través de barrotes, discriminada, un interminable juego de béisbol gubernamental de un solo equipo.

Acerca de Rosamaría Rodríguez Torrado

La rosa descalza, es el blog de una cubana que emite sus opiniones a rostro desnudo desde La Habana, Cuba. Una rosa sin máscaras...
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