Tenores del alba


Seguido de un agudo silbatazo con una mezcla “cubanísima” de singular y plural, un vendedor grita ¡taamaleee! todos los días, antes de las siete de la mañana. No le importa si alguien está acabado de acostar después de una jornada laboral nocturna o si una madre y su hijo recién nacido se recuperan de otra mala noche, para “cantar” la jugada económica que pondrá un tentempié —no un nutritivo banquete— en la mesa de su familia. Mortifica pensar en las personas que despertará su pregón, en los ancianos que duermen tras una madrugada de insomnio y en las que disocia de su actividad; pero lo que más molesta es que esa y otras actitudes sociales que ha incorporado la sociedad, se ejercen con naturalidad cotidiana a pesar de que desconocen e irrespetan los derechos de los demás.

Irrita asimismo, que a falta de ofertas laborales del estado, alguien salga a luchar el sustento diario y la policía lo sofoque con amenazas para obtener una mascadita, o que en el peor de los casos le decomisen con la mercancía, el plato del día.

El estado cubano, dueño y compañero —no señor— de los medios de comunicación desde hace más de cincuenta y cinco años, es el responsable de la falta de valores en Cuba. Las expresiones públicas vulgares de algunos de sus líderes históricos a lo larguísimo de este sistema, las diatribas, el mensaje de intolerancia al que piensa diferente —con la vileza adicional de mandar turbas a golpear, vituperar y amedrentar a opositores pacíficos—, sumado al esquema dictatorial de partido único, entre otros males, han conformado gradualmente las actitudes que horadan la médula cívica y moral de nuestra sociedad.

Del mismo modo que los dirigentes permanentes del país nos han estafado durante décadas, muchos de nuestros compatriotas se sienten con el derecho de timarnos también con la venta y mala calidad de sus mercancías.

En lo adelante, cuando un vendedor ambulante pase voceando por nuestra cuadra cuando aún está amaneciendo, más que «pensar en su mamá» o detenernos a analizar la sintaxis de su pregón, debemos reflexionar por qué en este modelo de “no se puede”, no pueden establecer al menos —aunque es algo que solo afecta al pueblo—, un horario adecuado para realizar esa actividad.

Acerca de Rosamaría Rodríguez Torrado

La rosa descalza, es el blog de una cubana que emite sus opiniones a rostro desnudo desde La Habana, Cuba. Una rosa sin máscaras...
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2 respuestas a Tenores del alba

  1. josefina lopez dijo:

    Y eso que Rosa Maria no se ha enterado de que a mi vecino , que vive justo debajo de mi habitacion, le dieron licencia de chapista.. y cada dia comienza a las 7 de la manana a darle mandarria a la lata de un almendron.

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  2. ALEXANDER ALVAREZ C. dijo:

    ME MARAVILLA EL DOMINIO DE ESTA SINGULAR DAMA, SOBRE NUESTRO IDIOMA, EN EL CUAL, CON POCAS PALABRAS, SINTETIZA PROFUNDAMENTE, LA DESDICHA Y EL MAL QUE SUFRE NUESTRA PATRIA, POR CASI YA SESENTA ” YEARS “.. POR ESTE MEDIO LE HAGO LLEGAR MI ADMIRACION Y PROFUNDA SIMPATIA. CONGRATU;ATIONS.!!!

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