Jugar con las leyes


Sistema judicial cubanoIl divo presidente de Cuba desde el 2006 por sucesión dinástica, usó públicamente hace algún tiempo la expresión «no tenemos derecho a equivocarnos» para referirse a que su administración debía pensar y repensar bien los pasos que diera en lo adelante y las medidas, disposiciones, leyes, etc., que debía implantar, por la tradición dictatorialmente improvisadora que nos significa desde 1959. El planteamiento “sonaba bien” en un país donde no existe el estado de derecho y las leyes se aplican, en muchos casos, en dependencia del interés del grupo en el gobierno, de la imagen política internacional que les gusta proyectar y hasta del estado anímico del caudillo de turno. En el caso del líder en jefe, un turno bien largo, por cierto. Cuarenta y siete años que solo interrumpió una grave enfermedad.

Muchos cubanos de buena voluntad respiramos aliviados ante el anticipo de que al fin soplarían nuevos vientos de cordura en la más alta dirección del país, pero después de un tiempo, nos estamos dando cuenta de que esa frase, como otras muchas, forman parte del acervo discursivo y demagógico del totalitarismo hereditario castrista. Todo parece indicar que en cuanto a gobernar no saben, no pueden o no les interesa hacerlo mejor.

También el gran hermano sustituto acusó la expresión «sin prisa, pero sin pausa» para destacar que el proyecto de lineamientos para reformar la economía cubana elaborado durante su gestión, debía marchar de forma constante, progresiva y con carácter definitivo. Ninguna de estas afirmaciones públicas se están cumpliendo a cabalidad hasta el momento.

En Cuba, muchas de las leyes se promulgan para el bien de la clase política, no para el bien común de la comunidad nacional (gobernados) ni de su diáspora.

La administración del delfín castrista y su equipo de trabajo ya volvieron atrás con el decreto ley 259 referente a la entrega de tierras —modificado y condicionado por el 300— y este mes de julio anunciaron nuevas limitaciones aduaneras; reformas a la ley vigente desde diciembre de 2011, para reducir el monto de las importaciones personales de los turistas cubanos al país.

Lejos de establecer la confianza de la población en las leyes, el cincuentenario grupo en el poder crea inestabilidad y desconfianza sociales y tal parece que la lucha contra la corrupción es solo tema de discursos, porque ellos mismos la promueven o facilitan en muchos de sus cuadros. Quizás ante las carencias de inversiones extranjeras en Cuba en las cuales ‘colocar’ a sus partidarios, establecen los mecanismos para “estimular” a sus seguidores y así pagarles la incondicionalidad a su agotado modelo de gobierno.

Acerca de Rosamaría Rodríguez Torrado

La rosa descalza, es el blog de una cubana que emite sus opiniones a rostro desnudo desde La Habana, Cuba. Una rosa sin máscaras...
Esta entrada fue publicada en Política y etiquetada , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Jugar con las leyes

  1. cipayoNacional dijo:

    el pais esta muy enfermo y no tiene salvacion

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s