20 años de un crimen impune


Imagen de sociedadsecretadecubanoslibres.blogspot.com

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Hace veinte años, el 13 de julio de 1994, un grupo de 72 cubanos trataron de hallar la libertad y se apoderaron del estatal remolcador 13 de marzo con el fin de emigrar hacia los Estados Unidos. Era una embarcación pequeña para escapar de un archipiélago también chico, pero con una dictadura descomunal y senil, que trató de evitar esa fuga —como otras muchas— haciendo un uso abusivo y excesivo de la fuerza frente a ciudadanos —niños y adultos— desarmados. Los fusilaron con mangueras de agua a presión para saciar la sed de libertad del grupo y evitar su determinación de escapar del ‘paraíso’ propagandístico castrista. Dos navíos capitaneados por la infamia, la cobardía y el oportunismo embistieron el 13 de marzo a siete millas de nuestro litoral y ocasionaron el vergonzoso saldo de 41 muertos, de los cuales 10 eran menores de edad.

Las autoridades cubanas siempre supieron quiénes fueron los asesinos, pero tenían la orden de aplaudir el crimen con eufemismos y silencio. Con semejante confabulación se ovacionó y ratificó una vez más, un proceder acorde a la dudosa moral de un totalitarismo en decadencia que ha vampirizado a nuestro país por más de cinco décadas y media. Cuando el presidente de entonces decidió abordar públicamente el tema, llamó a la bajeza accidente y arropó a la abyección y al extremismo para su conveniencia y propaganda. El liderazgo histórico cubano, inmovilista y abusador, siempre gustó de gobernar infundiendo miedo para bajar la autoestima de la sociedad, paralizarla e inducirla a que actuara según sus cánones dictatoriales.

En Cuba, a la sazón, transitábamos por un periodo especial atroz, en el que culpaban —como es habitual— a las sucesivas administraciones estadounidenses de la incapacidad del gobierno de Cuba para resolver nuestros asuntos nacionales y a la desaparecida Unión Soviética, por ejercer su derecho de cambiar de régimen en la búsqueda del bienestar de su pueblo y de una salida a la crisis sistémica que los ahogaba.

Hoy, a veinte años de aquel suceso, las almas inocentes de los infantes y de todos los cubanos perecidos en aquel siniestro y en la cincuentenaria tragedia nacional, se yerguen desde el fondo oscuro del océano de arbitrariedades y agitan las aguas a siete millas y más allá de nuestras costas pidiendo justicia.

Acerca de Rosamaría Rodríguez Torrado

La rosa descalza, es el blog de una cubana que emite sus opiniones a rostro desnudo desde La Habana, Cuba. Una rosa sin máscaras...
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2 respuestas a 20 años de un crimen impune

  1. contraPlebeyo dijo:

    es por esto que en cuba ni hay ni habra cambios con esa gentuza en el poder, porque hay mucha sangre inocente regada y los juicios por estos actos criminales vendran y prision para los lacayos y sus jefes

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  2. Juan dijo:

    Maravilloso recuento de un crimen inolvidable

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