Penuria descriptiva


MudanzaUn conocido mío permutó su apartamento de un cuarto y medio por otro más pequeño y “una calderilla arriba” para paliar su alcoholismo y miserias. Nunca entré a su vivienda y por eso desconocía de su pobreza. Sus muebles tienen la apariencia de cachivaches en mal estado, los que probablemente —como en la mayoría de las casas cubanas— fueron comprados antes del triunfo de este modelo guerrillero que se instaló en el poder en 1959 y está ahí desde entonces. Una pintura mate de aceite, reviste la superficie de un aparador que quizás una vez estuvo cubierto de formica, el escaparate medio destartalado narra una historia de vejez y sobreexplotación, al igual que los huecos de su colchón camero, los restos de su sofá o los de su media lavadora rusa —a las que había que amputarles la secadora—, que delatan como los discursos de los dirigentes de Cuba, son palabras desdibujadas por el abandono y la demagogia.

Durante la mudanza, sacó de un nylon amarillento un montón de fotos en blanco y negro para enseñarles a sus compañeros cuán bello era ese apartamento que estrenó su padre en 1958. Entonces los muebles parecían vivos y las paredes aún vestían un atractivo y estético traje de pintura. Sentimientos monocromáticos evidenciaban la nostalgia en su rostro abofeteado por la frustración y el licor.

Sus amigos de farra lo ayudaron a sacar los añosos tarecos y los tuvieron al sol cerca de una hora en espera del transporte. Eran una decena de adictos “solidarios” convocados y alentados por el ron, que hacía las veces de combustible para mantener el entusiasmo. Un camión de los años treinta se llevó parte del “flaco” patrimonio a la “nueva casa”, que de seguro también fue construida antes del gobierno de los Castro y que albergará, como en otros muchos hogares de Cuba, los escándalos etílicos de esa parte de la sociedad que zambulle sus desengaños y miserias en un barato y sulfúrico ron casero, que es el que pueden pagar.

La solidaria y etílica brigada se quedó en tierra al cuidado del tesoro líquido que quedaba en la botella. El vaciado de esta fue el disparo de arrancada hacia sus propios armatostes y penurias acumuladas por décadas de injusticias gubernamentales, de abulia, de sometimiento antidemocrático y cansancio social. El delirium tremens o tremendo delirio de intentar engañar a las sociedades todo el tiempo con teóricas borracheras ideológicas y económicas, ha fracasado en todo el mundo.

Quizás en la tranquilidad de sus casas y antes de que el trago boxeador les dé knockout, saquen de sus personales nailons amarillentos de historia, fotos testimoniantes de lo que una vez fueron ellos —cuando la adicción no los tenía atados por el cuello—, de lo que una vez fueron sus casas y de lo que fue este país, antes de que este mal gobierno lo llevara a la ruina.

Acerca de Rosamaría Rodríguez Torrado

La rosa descalza, es el blog de una cubana que emite sus opiniones a rostro desnudo desde La Habana, Cuba. Una rosa sin máscaras...
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3 respuestas a Penuria descriptiva

  1. Pingback: Bitacoras.com

  2. Armienne dijo:

    El alcoholismo es su forma de escapar y las fotos son un recuerdo de la Cuba que fue.

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  3. cucoRayao dijo:

    el pais esta enfermo y curarlo va a costar mucho

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