Soldados de la información


Gráfico de "Emisoras Unidas"

Gráfico de “Emisoras Unidas”

El 14 de marzo transcurrió otro día de la prensa cubana con más penas que glorias. Igual que años anteriores, algunos guerrilleros de los medios se comprometieron a hacer un periodismo más crítico. Me pregunto con quién o quiénes. ¿Con la sociedad y con los dirigentes de base? ¡Así no se vale! Criticar a cualquiera, menos a los responsables de la devastación de Cuba parece ser la divisa de los soldados de los medios, pues nadie quiere poner en riesgo su parcela y prebendas, que traducido del cubano posterior a 1959 quiere decir “que el muerto lo ponga otro”. La clave está dada por los cincuenticinco años de dictadura castrista en general o por los cuarentisiete del primigenio dictador, que dejó la cicatriz caudillista nacional de “como digo yo”, en una estela de violencia verbal, irrespeto y discriminación hacia el que piensa diferente. Entonces, ¿criticar qué o a quién? Por supuesto que al capitalismo, a los Estados Unidos y al que no se alinea o simpatiza con su mal llamada revolución.

El grupo del poder siempre tuvo oídos receptivos para sus propios intereses y sordos para las demandas reales de la sociedad. El monopolio de la información en Cuba está en manos del estado, que prohíbe oficialmente la circulación de publicaciones independientes, la libertad sindical y el pluripartidismo.

La prueba más escalofriante la protagonizó en cámara alrededor del 2005 la periodista Arleen Rodríguez, en los días que habían aumentado el precio de kilowatt. En una visita de Fidel Castro a la Mesa Redonda en la cual ella participaba, se quejó del alza eléctrica ante él, que expresó evidente molestia y con la velada amenaza de “tu esposo es mi amigo”, la hizo comparecer al día siguiente, al inicio del programa, con un texto escrito para no equivocarse o decir ni una letra más de la debida y aclarar que “lo que ella quiso expresar fue…” ¡Ni qué decir del escritor y poeta Heberto Padilla!, fundador del grupo Orígenes, al que en los años 60 hicieron comparecer públicamente denunciando a sus compañeros y haciéndose un haraquiri con la hoja oxidada de la extorsión.

En lo personal, reafirmo lo que ya he dicho otras veces, que mientras nuestros profesionales de la comunicación no tengan y sientan la libertad de expresar lo que realmente quieran y preocupa a una parte o a todo el pueblo, no habrá una verdadera transparencia informativa que facilite y estimule la libertad de expresión de los trabajadores del ramo y de la sociedad en general. Desde ellos mismos, sin cambiar la violencia que acabó con las estructuras democráticas, que subsiste para perpetuarlos en el poder y una prensa dependiente y manipulada, no podrán obtener lo que hace tiempo los dirigentes del gobierno quieren: que en lugar de “caerles a piropos políticos” al modelo —como es habitual— en los medios cubanos, se cree el atrezo para un teatro mediático que envíe al mundo el falso mensaje de que en Cuba existe libertad.

Acerca de Rosamaría Rodríguez Torrado

La rosa descalza, es el blog de una cubana que emite sus opiniones a rostro desnudo desde La Habana, Cuba. Una rosa sin máscaras...
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2 respuestas a Soldados de la información

  1. Pingback: Bitacoras.com

  2. Nancy Rodríguez dijo:

    Que bueno que regresaste y podremos contar nuevamente con tus criterios on line. Saludos desde Miami,
    Nancy

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