Restos al viento


Descubrí el cadáver de un perro muerto cual calcomanía en el piso de la intercesión de las calles Amado y Goss, en la Víbora, y veinte metros más cerca de Mayía Rodríguez, a un pájaro también laminado en el asfalto. Esa estampa la obturó mi retina en la cuadra del mercado del Mónaco. Así se deteriora diariamente la higiene en cualquier barriada habanera para los cubanos de a pie. Allí donde murió el animal —no importa si atropellado por un vehículo o debido a una enfermedad—, se dejaron sus entrañas al sol para que la podredumbre infectara el entorno y viciara el espacio olfativo de los transeúntes. Lo peor es el alto nivel de contaminación a que son expuestos los que habitualmente transitan por ahí —entre ellos muchos niños— y el posible foco de transmisión de enfermedades y riesgo de contagio para otros perros vagabundos y hambrientos animales carroñeros que van a curiosear o a alimentarse con los restos del can.

A Cuba la han convertido —también— en un basurero o cementerio abierto de animales insepultos y parece que a nadie le importa. Ese tipo de situaciones no debieran producirse, pero ya que suceden ¿a quién dirigirse o escribir? Es posible que nos llegue una réplica sin rostro ni nombre de entidad y aunque lo tuviera, no llena el vacío de décadas de indefensión, indolencia y cochambre. Lo más lamentable es que las respuestas casi siempre se quedan en el papel, en el artículo e interés personal de un periodista, en una denuncia pública y nada más. ¿Cuándo superaremos la etapa de las explicaciones y enfrentaremos con hechos y soluciones concretas los problemas? El remedio no sería —como acostumbran a hacer las autoridades—, crear más entidades para que atiendan los asuntos y necesidades sociales acumulados por décadas, sino que se deben desburocratizar los organismos o empresas y darles los recursos y potestades para que solucionen rápida y satisfactoriamente este tipo de cuestiones que enfrenta la población y que el estado no resuelve.

Me gustaría ver los alrededores de las residencias, los mercados y centros comerciales que frecuentan los mandamás, sus familiares, amigos y altos jefes militares. ¿Habrán perros callejeros en esas áreas? Es posible que no, para evitar residuos fecales, olores desagradables o el atropello de uno de esos animales. Pero si alguno se extraviara, accidentara y pereciera en uno de esos sitios, seguramente será debida y diligentemente “trasladado” para recibir “rápida” sepultura o cremación. La lógica funciona de manera expedita para los sectores “de arriba” como un ascensor horizontal y vertical que aunque lo parece, no está atascado, sino realmente diseñado para no bajar más acá de determinado nivel.

Acerca de Rosamaría Rodríguez Torrado

La rosa descalza, es el blog de una cubana que emite sus opiniones a rostro desnudo desde La Habana, Cuba. Una rosa sin máscaras...
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4 respuestas a Restos al viento

  1. Pingback: Bitacoras.com

  2. Se mueven con extrema lentitud. Para atrapar a su presa utilizan la lengua, la cual puede ser extremadamente larga y que muchas veces supera en longitud a su propio cuerpo. Consiguen lanzar su larguísima lengua como un proyectil, con una velocidad y distancia sorprendentes, hasta casi un metro en algunas especies. Con su punta pegajosa atrapan los pequeños animales, principalmente insectos, de los que se alimentan, ingiriéndolos inmediatamente enteros, como es común en los reptiles. Sólo con la ayuda de las fotografías de alta velocidad es posible observar ese proceso en detalle.

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  3. armand172126 dijo:

    LO MAS TRISTE Y DOLOROSO DEL CASO, VER COMO LA OPINION PUBLICA MUNDIAL, VE, OYE Y CALLA; SON CONSCIENTES DE LA DESTRUCCION PAULATINA DE UNA REPUBLICA QUE SESENTA ANNIOS ATRAS, ERA LA JOYA DEL CARIBE. CUBA!!!! MI PATRIA QUERIDA!! TRAICIONADA, ENVILECIDA, DESTROZADA POR UNA MINORIA DE SUS PROPIOS HIJOS; TRAIDORES, VENDE PATRIA; ESCORIA DE LA HUMANIDAD.!!!!!

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  4. josefina dijo:

    te cuento que Mariela castro mando a asfaltar las calles que ella usa, para salir de siboney.
    claro que no, que los alrededores de punto cero estan impecables, que dentro de ” la NINA” la finca donde vive raul castro (cuando no esta en casa de la periodista Thalia con la que tenia dos hijos pequenos , Raul Abel y Vilmita) que se entra por la antigua posada de la calle 222 cerca de la Coronela, alla adentro es como el EDen, como los jardines de los jeques arabes, alla adentro se cultiva y se cria lo que raul come,,excepto, claro, algunos productos tipicos de otras regiones o de proceso industrial (exceptuando queso) pues tiene tambien su fabriquita de queso, bueno que no ve nada de lo que tuves en las calles
    que para encontrar algo similar a La Habana hay que ir a Port a Prince.

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