Oscar in memóriam


Conocí a Oscar Espinosa Chepe† en casa de otro opositor alrededor del año 1997. Después tuve la posibilidad de relacionarme más con él cuando iba a la sede de CubaPress, ubicada entonces en la residencia de Ricardo González Alfonso, en Miramar, para que el editor de esa agencia de prensa le examinara el escrito próximo a publicarse. Tan atento estaba de emitir su criterio responsable y de la mejor manera posible, que al cabo de un tiempo, Germán Díaz Castro me dijo que los trabajos que Chepe le llevaba ya no necesitaban revisión. En su empeño por “decir y escribir bien” había adquirido la pericia necesaria para aportar con inteligible maña periodística sus observaciones económicas sobre la situación cubana.

Años de actividades opositoras y periodísticas nos hicieron coincidir varias veces, y en él siempre hallé a un conciudadano decente, cordial, solícito y solidario, a un compañero de lides pacíficas tan correcto que nunca “tiró la tiza” del mal proceder con sus compatriotas de lucha. Sus derroteros civilistas, opositores y economistas, sumados a la naturaleza dictatorial e intolerante de las autoridades cubanas, lo llevaron a la injusta prisión en marzo de 2003. Fue sancionado a veinte años y excarcelado con licencia extrapenal al año siguiente. Salió con la misma humildad y sencillez, sin los rencores que corroen y debilitan la moral y el carácter, y que caracterizan a algunos de los dirigentes dictatoriales que ordenaron su encierro. De la prisión salió rotulado con el padecimiento que cerró sus ojos a la vida hace unos días y se los abrió a la inmortalidad.

Este domingo 22 de septiembre se nos ausentó físicamente. Yo prefiero recordar esa parte de la biografía del Chepe que conocí: educado como un diplomático y tan sencillo y soñador como cualquier patriota opositor al régimen totalitario. Ese que trabajó tanto por y para Cuba, que aún tendremos por muchos años la luz de sus análisis y sabiduría guiando nuestros rumbos económicos democratizadores. Esos que inevitablemente vendrán a crear e incentivar leyes que estimulen el comercio y la producción para que nuestro país pueda prosperar definitivamente sin este fracasado socialismo planificador —centralismo— en el que el gobierno ha sido el gendarme azotador y destructivo de nuestra economía y del archipiélago en general.

Les envío mi sincero pésame a su viuda y demás familiares por el deceso de Oscar, así como a todos los que como yo, se afligen por tan sensible pérdida. Q. E. P. D.

Acerca de Rosamaría Rodríguez Torrado

La rosa descalza, es el blog de una cubana que emite sus opiniones a rostro desnudo desde La Habana, Cuba. Una rosa sin máscaras...
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