Theatrum (catarsis)


Armando Guerra Segura es un laborioso e inteligente escritor y director de teatro. Casi nadie entiende el fundamento de sus obras —escritas y dirigidas por él—, pero si de algo están convencidos muchos seguidores del tema, es que están destinadas a confundir más al que trate de entenderlas. Así que lo más probable es que el neófito en la materia salga con el cerebro hecho añicos si se esfuerza en interpretar el subtexto o analizar los porqués de una u otra compleja trama, o puede que también resulte parcializado a favor de un inexistente bando de galgos o podencos. No hay tales, todos pertenecen a la misma raza canina.

Segura es un zorro que penetra a otras compañías con ideas y procedimientos diferentes al suyo para tratar de inteceder a su favor desde el más alto nivel de la competencia. Cuenta con un sinnúmero de actores en los demás teatros que responden anónimamente a sus intereses y con las filosas navajas de la intriga influyen en los puntos de vista y estados de opinión de muchos. Prestan apoyo logístico y estratégico a los que están en las tablas y a él, que observa y dirige apoltronado desde su fuerte butaca. Tales personas son expertas regaladoras de sonrisas, a las que mima “humana”, espiritual y materialmente, hacen siempre lo que a él más le conviene —aunque parezca lo contrario— y les abren las puertas de los coliseos de sus oponentes. Es un déspota con sus súbditos y una dama modelo de persuasión con los rivales —pero solo en apariencias— para lograr lo que quiere.

Ha tenido éxito en su empresa y ya comienzan a verse los resultados del largo, universal y mantenido trabajo. Halló la fórmula perfecta para que sus detractores piensen que le hacen daño o perjudican de alguna manera cuando desde el punto de vista personal ¡es todo lo contrario! Fija ojos y orejas en amigos y enemigos, redacta las tramas colaterales y las críticas a su persona, que equivale a tirarse piedras a sí mismo en el teatro del absurdo. No le interesa que los directivos rivales hagan las paces con él ni beneficiar a sus artistas escénicos, solo quiere que los contrarios inviertan en el mantenimiento de su instalación, en el montaje de sus obras, les compren muchos tickets que les llenen la platea para “ir tirando” y tener la satisfacción —aunque sea secreta— de una inteligente victoria personal.

La adaptación de su cuento «El muro», ha estado décadas en cartelera y obstenta el récord Guinness de éxitos dramáticos; también le ha otorgado grandes dividendos y ha recorrido el mundo gracias a esa larga y mantenida puesta en escena. Recientemente estrenó nuevas versiones de dos obras suyas muy viejas: La riña del gendarme consigo mismo y La trifulca del policía frente al espejo.

Acerca de Rosamaría Rodríguez Torrado

La rosa descalza, es el blog de una cubana que emite sus opiniones a rostro desnudo desde La Habana, Cuba. Una rosa sin máscaras...
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