¿Reparar o cambiar?


La octava y última página del tabloide Granma nos entrega tímidamente la crónica. Se trata del Hospital Oncológico Conrado Benítez, de Santiago de Cuba, que concluyó su primera reparación capital, después del paso del destructor huracán Sandy y de cincuentinueve años de fundado. Ese centro hospitalario, que además de recibir a los santiagueros atiende a la población de Guantánamo, Granma y otras provincias orientales, solamente había “gozado” de mantenimientos cosméticos insuficientes y a pedacitos, como el “cuerpo de guardia, la sala de observación, cirugía y quimioterapia”.

¿Cómo asimilaban entonces en la región el calificativo de potencia médica surgido de las más altas esferas del gobierno cubano? Evidentemente, los máximos dirigentes del país, que son oriundos de esa región, inflaron uno de los tantos globos que han aparecido ponchados después del 2006, año en que el líder histórico abdicó por enfermedad a favor de su hermano. Si Santiago de Cuba se encuentra a 897 km de La Habana: ¿serán suficientes las 148 camas con que cuenta para atender a decenas de miles de pacientes al año de esa y otras provincias vecinas? ¿Por qué este régimen no construyó un hospital oncológico nuevo para esa región?

La foto principal que acompaña al trabajo nos enseña una fachada del centro tan bonita que se parece al hospital habanero Joaquín Albarrán y amplía, en labios del Dr. Rafael Neyra, que “por primera vez en la historia del hospital se logra contar con medios fundamentales y el personal especializado para la atención a pacientes con cirugía de envergadura o que presenten complicaciones”. ¿Qué rangos de atención y servicios prestaban antes? ¿Enviaban esos casos para La Habana, lejos de su familia y entorno habituales? ¿Con qué tipo y generación de equipamiento contaban?

Todo lo bueno que asegura el comentario que ahora tiene el centro de salud y la excelencia del producto final, pasan por el tamiz del concepto del periodista y los cubanos en general de lo que es el confort y la calidad en la atención y los servicios con los que debe contar un establecimiento hospitalario. La llamada salud pública gratuita es una falsedad que hemos pagado con salarios insuficientes por décadas y con la apropiación por el gobierno de la plusvalía de los trabajadores; aún así nos han ofrecido mala atención médica —muchas veces en edificaciones ruinosas y con carencias materiales de todo tipo—, con mala higiene e insuficientes medicamentos para la recuperación de la salud y la calidad de vida de muchos pacientes. Para aquilatar si efectivamente, la instalación tiene una comodidad adecuada y atención de primera, como propugna el reportaje, tendríamos que conocer los recintos hospitalarios donde atienden a los dirigentes del país, a sus amigos y familiares y a los extranjeros para constrastarlo; o mejor aún, contar con los mismos beneficios —¿por qué no?— que disfrutan los que planifican nuestras vidas con una falsa mentalidad paternalista.

Hacen falta nuevas visiones y proyecciones gubernamentales y administrativas en general, y eso se logra desmontando las viejas concepciones y estructuras que provocaron la ruina económica en que Cuba se encuentra. Para lograrlo hay que ir a la raíz de los problemas sin ambages ni temores, con pluralismo político, con libertad de expresión y de prensa, y un cuerpo legal que los proteja, defienda y garantice. Eso lo alcanzaremos con cambios, no con simples restauraciones estructurales que solo representan una sonrisa socarrona a una dictadura ineficiente e improductiva.

Acerca de Rosamaría Rodríguez Torrado

La rosa descalza, es el blog de una cubana que emite sus opiniones a rostro desnudo desde La Habana, Cuba. Una rosa sin máscaras...
Esta entrada fue publicada en Política y etiquetada , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a ¿Reparar o cambiar?

  1. gustavo1941 dijo:

    Este escrito reseña una una realidad patente en la Cuba Castrista, Rosa ha realizado un enfoque preciso de lo que, entre lineas, se atreve a publicar el libelo Granma.
    Potencia medica? Tal vez, pero no para los cubanos.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s