Solo para momias


Alberto es un carpintero de Guanabo al que le operaron un grano que le salió en el cuello. Dice que la cirugía se complicó un poco y que por eso deben introducirle gasa con yodo y alcohol (mechas) en cada cura de la herida para evitar que se le infecte.

Hace un par de días, siguiendo las lógicas instrucciones del hospital, fue a curarse al policlínico de esa localidad costera —el que le toca— que está en 5ta.-C y 496. En el cuerpo de guardia le dijeron que no podían atenderlo porque no tenían con qué. Preocupado trató de persuadir al enfermero que allí se encontraba; le enseñó el corte debajo de su oreja y le dijo que debía cuidárselo diariamente. También le explicó que la operación fue más profunda de lo que inicialmente previó el cirujano y hasta le recordó al mismísimo Hugo Chávez en su intento de convencerlo. Debido a la insistencia, el auxiliar médico lo hizo pasar para que viera la vitrina de cristal en la que habitualmente guardan las medicinas, vendas y útiles para esos casos y comprobó que solamente había un pequeño rollo de esparadrapo en uno de sus entrepaños. El asistente sanitario agregó que le preocupa que se suscite una riña con arma blanca o un accidente cerca de allí, pues no tienen lo necesario para ayudar a un herido.

Ahora, a las lógicas molestias del carpintero convaleciente, se le sumaron el inconveniente y estrés de tener que recorrer diariamente los 27 kilómetros que hay de Guanabo a La Habana en el sucio, demorado y siempre lleno transporte urbano para que lo atiendan en el mismo hospital donde lo intervinieron quirúrgicamente. Sabe que hay otros policlínicos a los que puede ir, pero más allá de cifras propagandísticas, de habituales sobrecumplimientos inflados y bautismo engañoso de “potencia médica”, recuerda la impotencia que sintió en el de su barrio, imagina que todos los que son para el pueblo tendrán la misma carestía y falta de higiene y prefiere «no arriesgar su cuello» en esos “pelados mataderos”.

Acerca de Rosamaría Rodríguez Torrado

La rosa descalza, es el blog de una cubana que emite sus opiniones a rostro desnudo desde La Habana, Cuba. Una rosa sin máscaras...
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Una respuesta a Solo para momias

  1. gustavo1941 dijo:

    Siempre que estas cosas suceden pensamos en la hipocresia de los Castros

    Me gusta

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