Romper la cerca y subir la hemoglobina


La televisión cubana nos adobó una roja y jugosa información en su noticiero de las 8 de la noche este miércoles 24 de abril. Se trataba de unos búfalos de agua que “escapan” de una granja estatal y pastan al lado de la carretera o adónde les parezca, con el consiguiente peligro que esos animales sueltos acarrean para los vehículos en la vía. El autor de la crónica entrevistó a la directora del sitio, que se defendió de las críticas recibidas anteriormente por esa misma situación, pero alegó que ya han arreglado la cerca y los bóvidos las vuelven a romper para escabullirse. Mis hijos, que tienen 30 y 26 años y solo comen la carne de cerdo —la vacuna es tan cara que generalmente la consumen las élites del gobierno y el turismo internacional— se echan a reír y no puedo menos que sumarme al choteo. La mirada pícara de ellos deja la cáustica pregunta en el aire: ¿Qué tan bien arreglan la valla? En mi casa, como probablemente en muchas otras, pensamos que quizás exponer a un atropello a las reses es la única forma que encontraron algunos dirigentes de base para ingerir carne, y sobre todo, poderle llevar un pedazo a su familia.

Esos búfalos acuáticos fueron importados de Vietnam y han ocasionado problemas a la industria pecuaria cubana al implantarse como rebaños silvestres alejados del control estatal. En el país asiático viven en zonas pantanosas, y por su facilidad para moverse en el agua los usan para arar en pareja —como las yuntas de bueyes de nuestros campos— en los arrozales. ¿A quién (o quiénes) se le ocurriría traerlos a Cuba y soltarlos en nuestras tierras no anegadas para que se agrupen entre ellos y corran libremente?

Me imagino la alegría de ese colectivo rural cuando por un accidente pueden paladear la carne que les está negada ingerir hasta en una actividad festiva del centro, más cuando conocen que peldaños más arriba destinan reses para los eventos de la élite privilegiada. Como acostumbraba a ironizar una vieja amiga a la que “el viento del periodo especial” se la llevó de Cuba: unos son ‘más iguales que otros’. Pero ¿iguales a quién?

Acerca de Rosamaría Rodríguez Torrado

La rosa descalza, es el blog de una cubana que emite sus opiniones a rostro desnudo desde La Habana, Cuba. Una rosa sin máscaras...
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