El sabor universal


No voy a referirme al sabor más demandado de todos, sino al ingenio popular, que fabrica en medio de las dificultades y carencias los inventos gastronómicos que le posibilitan buscarse los quilos del día, el agua “en papel moneda” para paliar la sed y sobrevivir. En mi Habana, donde en los 90s se inventaron el bistec de frazada de piso, las pizzas de condones derretidos en lugar de queso, y el jamón plástico, ha sido fácil para los cuentapropistas en la actualidad, crear el sabor de helado genérico, que consiste en colorear el engaño con un gusto dulce y universal.

Me niego a comprar más helado al sector privado. No importa el color que tengan, si son en barquillo, bocadito, ensalada o vaso: todos saben igual. Me siento como niña a la que han timado con una caja de colores culinaria. En un país cuyo gobierno se autotitula democrático y no hay democracia, y dice que hay libertad, pero no somos libres, es natural que todos —literalmente—, “nos doren la píldora” de la estafa. Este nuevo y autorizado irrespeto al consumidor, se suma a la larga e histórica lista estatal de irregularidades —como casi todo en Cuba— en el sector gastronómico. Es el sabor universal de un gobierno que ha educado a tres generaciones en hacerles creer lo que no es, lo que constituye una gran mentira.

Debemos fomentar y estimular la inversión extranjera en nuestro país también en esa área, pero moralmente debemos empezar por los cubanos emigrados y por casa. A diferencia de las exrepúblicas socialistas, contamos con la ventaja del capital que puede romper la inercia económica en ese sentido. Solo bastaría una dosis inusual, pero posible de voluntad política, para reconocer a esa parte de nuestro pueblo que «se mojó los pies o los puso en el aire» en busca de horizontes más respetuosos, justos y menos asfixiantes donde vivir. Es hora de que se les abran a nuestros compatriotas las puertas de los derechos patrios que nunca se les debieron cerrar. Entonces es posible que todos degustemos el helado gigante de la fraternidad humana y el delicioso sabor de la reconciliación de un pueblo cautivo y su diáspora.

Acerca de Rosamaría Rodríguez Torrado

La rosa descalza, es el blog de una cubana que emite sus opiniones a rostro desnudo desde La Habana, Cuba. Una rosa sin máscaras...
Esta entrada fue publicada en Política y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a El sabor universal

  1. armand172126 dijo:

    Si tuviesen un ” apice “, de verguenza, de dignidad y decoro, hubiesen renunciado al botin que les produjo tomar el poder ilegalmente, por fuerza de las armas, hace ya mas de cincuenta annios.!!! Los que aun defienden semejante crimen ” de lesa humanidad “, son tan criminales como lo es la BESTIA ASESINA DE BIRAN, y su hermanito, asquerosos ladrones, transfugas indescriptibles, que se dedicaron una vida completa a destruir nuestra ” AMADA PATRIA “. y yo me pregunto, sera posible la recuperacion de la misma, cuando en no muy lejana fecha, esos traidores a nuestra amada tierra, desaparezcan de una vez y por siempre????

    Me gusta

  2. armand172126 dijo:

    Como siempre, certera y diafana en sus conclusiones; admirable y brava ” cubana “, la cual ha ido ganando nuestra estimacion y respeto, por ajustarse siempre a la verdad. !!! Nuestro respeto y felicitaciones por su encomiosa labor. Un fuerte abrazo para Ud., y su esposo. BMV.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s