Miércoles de un día cualquiera


Marakka 2000

Marakka 2000

Es noche de miércoles y en una radio cercana se oyen los compases del tema de presentación de Nocturno, el viejo programa de Radio Progreso, que este día de la semana lo dedica a la música de la década prodigiosa. El grupo español Los Mitos con su pipi pipi pipi (Es muy fácil) irrumpen mi espacio sonoro y me viajan a la infancia, cuando sin edad para degustar esa música, me colgaba de los gustos y preferencias de mi hermana mayor, que ya era una joven y sí la disfrutaba. Una vecina le grita a otra que está entrando el agua, mis hijos ya no se disputan el control remoto, pues se acabó el Clásico Mundial de Béisbol y Rafa, mi esposo, que es adepto —más bien adicto— a los noticieros, se la pasa mirando Telesur sin interrupciones. Hacía mucho que yo no escuchaba la radio, pues no hay como el matrimonio perfecto e indisoluble de la imagen y el sonido.

Me llegan otras voces del pasillo que está al lado de mi casa. Un perro ladra, alguien le da un golpe y chilla, otra vecina pasa debajo de mi ventana peleando con la hija de dos años y el borracho que nos tocó en la cuadra está en su noche de fama dando “un concierto” en el que echa flores —obscenidades— por la boca como si tuviera un altoparlante y fueran las 12 del día. También oigo algunas de las informaciones que transmite Telesur, entre ellas que a partir de ahora, para hablar de la América Latina, habrá que referirse a ella antes y después de Chávez. Tal inflexión histórica, me hace pensar en el expresidente cubano hermano de Raúl Castro, que tanto aupó y apoyó —aunque no tengo evidencias, supongo que también patrocinó— a cuanto guerrillero latinoamericano se declaraba en contra de los Estados Unidos. Siempre se me ha antojado que en su accionar, y más allá de lo que dijera, parafraseaba un pensamiento de Martí: “Toda la gloria del mundo cabe en mí”. Fue así que su permanencia, la historia y sus diferentes equipos de trabajo, echaron loas, grandilocuencias y místicas en ese saco guerrillero y fabricaron un mito. Pienso que el comentario de Telesur no le hizo mucha gracia, porque aunque Hugo Chávez fue su pareja política, el celo por su imagen ha sido para él una constante, sobre todo desde su retiro involuntario. Algo inventará, ya sea una campaña, un nuevo libro o cualquier otra argucia, pero seguramente será más de lo mismo de los años recientes, pues él no tiene tiempo ni salud para volver a las andadas.

Mis reflexiones fueron largas y me llevaron hasta las recientes votaciones cubanas —que los voceros oficiales llaman elecciones—, cuando una reportera de Telesur se acercó a Fidel Castro después que ejerció el voto, y le preguntó su opinión acerca de los cambios actuales en Cuba. Él respondió con una actitud parodiada de su antigua energía —genio y figura hasta la sepultura—: «¿cuáles cambios? Aquí los cambios se hicieron en el 59, con el triunfo de la revolución», lo que hizo enmudecer a su interlocutora.

Me río de mí porque no logro centrar mi atención, más bien parezco una antena receptora de toda la información a mi alrededor, un oscilante ventilador invertido que en lugar de extraer el aire trata de recibir la brisa de su entorno. Me sacudo la abstracción de mis pensamientos y me devuelvo a la noche de miércoles cuando la melodía “Tus ojos”, del dúo español de Juan y Junior, que despide hace años el espacio radial, me indica con sus notas que por ahora llegó el final. “Casi tan gris, como es el mar de inviernooo…”

Acerca de Rosamaría Rodríguez Torrado

La rosa descalza, es el blog de una cubana que emite sus opiniones a rostro desnudo desde La Habana, Cuba. Una rosa sin máscaras...
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3 respuestas a Miércoles de un día cualquiera

  1. José Pastor dijo:

    Es incomprensible la capacidad de la mujer para multiplicarse.
    Estar pendiente de la vecina, del perro y del borracho, tutelar al marido y al mismo tiempo tratar de sentrañar la mente del anciano perdido (fidel), es casi un milagro.
    Yo que soy del genero masculino solo me puedo dedicar a una cosa al mismo tiempo, y lo hago muy mal, para nada con la brillantez de esto que le he leido.
    Ni pondre musica, me sentare a esperar a que terminen de morir
    las tinieblas y que las luces del progreso justo hagan feliz al perro, que la alegria de la libertad llene al borracho, que la niña crezca con educacion y autonomia, y que sea la pluma de usted la que nos deleite con un relato luminoso de lo que su antena recoja del dia a dia de mañana.

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  2. Arnaldo dijo:

    Rosa.Aqui en España le cuentas a alguien que en Cuba hay un programa de radio que se dedica a repetir y repetir en el tiempo esos olvidados grupos musicales,y se lo tienes que explicar dos y tres veces y al final no comprende nada.

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  3. El Lapón Libre dijo:

    Rosita preciosa. !Qué lindo panejírico! Te quedó redondito y muy, muy emotivo. !Gracias por perfumarme el día con tu aroma crítico en ese marabuzal “revolucionario”!

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