Suavecito


Descargado de "Gabito Grupos"

Descargado de “Gabito Grupos”

La dinámica de vida moderna propicia amplias razones para rechazar el marasmo en el accionar humano. Por eso históricamente los cubanos emigramos en masa hacia cualquier lugar con cadencias sociopolíticas y económicas más activas, aunque después nos quejemos de cuán rápido es el ritmo de vida y de «lo duro que hay que trabajar» en otros países. Las compensaciones nos las cuentan por email los que se van o lo hacen con voz propia cuando vienen a visitar a un familiar que se quedó varado en la patria. Dicen muchos compatriotas que cuando vienen a Cuba tienen la impresión de que vuelan desfasados entre épocas. “Aquí nada parece evolucionar”, me dicen y expresan que «será que lo hace tan lentamente que ni lo aparenta». Pueden ser —agregan— que se deba a que de donde proceden, todo marcha rápido y con eficiencia. Algunos extranjeros son más delicados y prefieren no comentar nuestra ‘cáustica movilidad’ de coches tirados por caballos mentales en la era de la nanotecnología.

Un viejo son del desaparecido músico y compositor Ignacio Piñeiro, sentencia que “suavecito es como se goza más”. Por supuesto que se refiere con pícaro doble sentido al baile de ese cubanísmo género musical, porque en muchos otros aspectos —antes como ahora— esa afirmación resulta contraproducente. Por ejemplo: imagínese esperando para entrar a un establecimiento dolarizado y que el cajero —o cajera— detenga la cola (fila) para contar el dinero. ¿Por qué se repite tanto esa acción en las tiendas de La Habana? A diferentes horas del día y en distintos municipios actúan de la misma manera: ponen en espera —como una llamada de desprecio— a los usuarios ansiosos por comprar y marcharse. ¿Qué cuentan tanto? ¿Por qué no lo hacen al final del día? Algunos suspicaces comentaron en la cola de una tienda el otro día, que lo hacen para tener un control de “la búsqueda” e ir sacando el dinero para no tener un excedente en la caja en caso de ‘que los sorprenda’ una auditoría.

Quiero compartir con mis lectores y visitantes la opinión de que vivimos ‘convenientemente’ lentificados por un gobierno que se mueve al compás de sus intereses de permanencia. Así ha sido siempre, y el mandatario anterior, al privilegiar su lucha personal contra los Estados Unidos, favoreció una tozudez irracional que arruinó a Cuba y hoy la acerca más a la futura anexión que supuestamente trataba de impedir. El cambio de mentalidad al que aluden en la actualidad, como el más reciente y manipulador eslogan, es igual que la educación que proveen gratuita al precio del eterno servilismo de justificarles las injusticias y lo mal hecho. No deberíamos impacientarnos porque nos hagan esperar, si esta larga cola dictatorial, después de escandalosos y reiterados fracasos, ahora es que parece que va a comenzar a moverse. Solo hemos tenido que esperar 54 años.

Acerca de Rosamaría Rodríguez Torrado

La rosa descalza, es el blog de una cubana que emite sus opiniones a rostro desnudo desde La Habana, Cuba. Una rosa sin máscaras...
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Una respuesta a Suavecito

  1. Arnaldo dijo:

    Rosa Maria.Aveces creo que Cuba no es ni lento.Es peor,estancado en posición de regresión…

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