Talibanes del arte


Imagen tomada de: http://www.ariesworld.com

Por más de cinco décadas, a los cubanos nos han violado los derechos y los artistas nuestros, como parte de esta sociedad, no han sido una excepción. Los residentes en el exterior tampoco han podido eludir del todo el largo brazo de la oficialidad en el poder y han sido víctimas de la injusticia al impidírseles visitar su patria. Pero en los últimos tiempos se viene produciendo un auge e incremento de los viajes de los artistas del patio hacia los Estados Unidos. Actúan mancomunadamente con algunos de los que partieron y radican en Miami, donde se asienta una gran parte de la comunidad cubana emigrada.

Me gustaría poder verlos allá, compartiendo con otros artistas nuestros que saltaron el muro de agua y sal y ahora viven en libertad y no por eso subvaloran o desprecian a sus semejantes que se quedaron; o a otros que hasta hace poco simpatizaban con el gobierno, o los que tenían miedo de mencionar a los “escapados” del control estatal y el arte con cadenas. Todos deben tener los mismos derechos, independientemente del lugar donde hayan fijado su residencia. Pero más me gustaría verlos juntos aquí, en un teatro o en la televisión nacional, sin verme forzada a intercambiar CDs subrepticiamente, como una traficante de estupefacientes de cultura y cubanidad. En congruencia con las normas del derecho internacional, es ilícito que se les impida a reconocidas personas de nuestro patrimonio artístico y cultural radicadas en el exterior, que ingresen a su país para trabajar para sus compatriotas.

No pierdo la esperanza de asistir, sin que me pare la policía, a un concierto en la Plaza de la Revolución —construida durante el gobierno de Fulgencio Batista— para degustar una actuación de los artistas cubanos que viven fuera de nuestro suelo. Verlos cantar junto a los nuestros de acá, la canción más hermosa de todas: la de la reconciliación y el respeto entre todos los cubanos, sin que ningún gobierno o partido se interponga. Que los de acá, como los de otros países, cobren un salario digno que les permita solventarse viajes alrededor del mundo y gozar de la libertad de hacerlo sin el oprobioso permiso de salida. Legalizar las grabaciones de los programas de cubanos exitosos radicados allende los mares para mostrarlos en las pantallas a los nacionales que deseen verlos y pasar por el ineludible molino de la historia al grupo de dictadores que llama “anticubanos” a sus coterráneos por el delito de haber emigrado y pensar diferente.

Acerca de Rosamaría Rodríguez Torrado

La rosa descalza, es el blog de una cubana que emite sus opiniones a rostro desnudo desde La Habana, Cuba. Una rosa sin máscaras...
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3 respuestas a Talibanes del arte

  1. and i also thought it might have been that the reverse stitch press button was stuck down, but it had been fine… does anyone know how i can fix it so it’s going to sew forwards again?. thank yooooooou beforehand. i also gotta fix it from the morning if possible!! its my own freinds birthday tomorrow, im looking to make her a present!..

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  3. Y es la familia lo único que puede revelar la falsedad de esta pretensión, especialmente el amor que sentimos por nuestros hijos.

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