El canal de Díaz-Canel


 

Imagen tomada de aulasiglo21.com.ar/

Con motivo del inicio del actual curso escolar, el miembro del Buró Político y titular del Ministerio de Educación Superior (MES), Miguel Díaz-Canel Bermúdez, hizo algunas afirmaciones que resultan inquietantes, porque pueden ser las opiniones compartidas por personas que trabajan e interactúan con él en la cúpula de poder. Sostuvo que la formación de los profesionales debe ser de mayor calidad, a pesar de la situación económica del país y la carencias de recursos. Se refirió también a que el uso intensivo de medios informáticos va a confrontar limitaciones, pero que todo podrá ser “compensado” con «un trabajo más racional, eficiente, organizado y con la disposición del claustro y los trabajadores». Si la insuficiencia es la que ha generado la ineficiencia y no se ha resuelto, es una demagogia decir que vamos a combatirla sin eliminar las condiciones que le dieron origen. No se puede obtener eficiencia de la miseria. Es el mismo teque de siempre, que flota en el discurso mediático de impacto, en “la muela improductiva”, pero conservadora de cargos, que se irá hundiendo disimuladamente en las agitadas aguas de los problemas cotidianos, durante los diez meses que dura el curso escolar. Pero lo más notable fue la declaración de que van a centrarse en: «la formación de un profesional competente, comprometido con la Revolución y el Socialismo (…)» en una “universidad que se caracteriza por ser revolucionaria”. Esta aseveración causa inquietud, porque es la misma forma descalificadora e irrespetuosa de manifestar la intolerancia y la discriminación asociadas a la vieja fórmula y al discurso tradicional. Nos recuerda a aquella tan parecida como lacerante de que la universidad es solo para los revolucionarios. ¿Cómo combinamos entonces estas expresiones con la exhortación a un cambio de mentalidad que tantas veces ha hecho Raúl Castro? ¿Es una farsa o es que está tan enraizado el viejo discurso que se resiste a las tijeras del cambio?

Está claro que el fin cimero de todo país en materia pedagógica es formar a un profesional cada vez más cabal; pero adoctrinar no es proporcionar una educación integral. No se debe seguir imponiendo y masificando la ideología en la enseñanza. Se debe educar para la libertad, para que nuestros adolescentes aprendan a pensar, ya que se ha memorizado e incorporado a través del tiempo, la repetición de frases y consignas, de pensamientos de nuestros patricios de forma pasiva, sin ejercitar la capacidad reflexiva por la falta de libertad individual y de un programa didáctico acorde a ese propósito. También, si se establece una asignatura para instruir a los jóvenes desde el punto de vista político, se les debe respetar igualmente el derecho a que la misma sea opcional, solo para los estudiantes que se interesen por esos temas. Pero como saben que al darles la posibilidad de elegir, solo una minoría optaría por incorporarla a su planificación docente, prefieren continuar inflando el globo totalizador de falsedades, que les llena las plazas y los actos públicos. La universidad, como Cuba, es para todos los cubanos más allá de su credo o filiación política. Cuando se discrimina o margina a un compatriota porque las autoridades consideran que pensar diferente de la línea oficial es un delito de conciencia, cometen una violación grave contra los derechos de las personas y la sociedad.

Sospecho de manifestaciones como la que hizo Díaz-Canel, más aún si son públicas, pues interpreto que la clase dirigente se encuentra en un bamboleo directivo que hace que las piedras que tiran unos y otros, salgan, independientemente del hilo conductor y guión político de siempre, en diferentes direcciones. Y me da la impresión también de que no existe un programa y una posición establecida con relación a las reformas que ellos mismos están impulsando o más bien improvisando. Reformar el modelo sin cambiar realmente la mentalidad es garantizar la inutilidad del proceso. Si continúan enviando esas señales de repentismo gubernamental no lograrán que la ciudadanía interiorice que el gobierno quiere verdaderamente introducir los cambios que urgen en nuestra sociedad, y mantendrá la misma indiferencia o abulia tan nociva en lo político, económico y social, como expresión de descontento. Mientras no se establezca y practique un régimen de transparencia, democracia y respeto en todos los órdenes, no habrá evolución hacia estadios superiores de convivencia nacional. Por eso, alerto sobre las declaraciones del titular del MES, que se deslizan por un canal diferente a las del presidente cubano y nos convocan a que estemos atentos, para que una vez más, con actitudes y manos engañosas de falso paternalismo, no vayan a tomarnos el pelo.

Acerca de Rosamaría Rodríguez Torrado

La rosa descalza, es el blog de una cubana que emite sus opiniones a rostro desnudo desde La Habana, Cuba. Una rosa sin máscaras...
Esta entrada fue publicada en Política y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a El canal de Díaz-Canel

  1. Pingback: La Cuba de Raúl Castro en la red « Cuba Nuestra: Ùltimas noticias

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s