De telenovelas y teleprejuicios


La televisión cubana estrenó en el horario habitual de las 9 de la noche, en el canal Cubavisión, una telenovela titulada “Bajo el mismo sol”, que ya está dando de qué hablar. Aunque no han aportado mucha información sobre ella, sí han dicho que consiste en una tríada de historias. En la primera que están transmitiendo, se reflejan los tabúes y la intolerancia, entre otros, que aún subsisten en la sociedad con relación a la homosexualidad. Hace un tiempo que presiento que un equipo multidisciplinario, aprovechando el alcance de ese medio de difusión masiva que es la televisión y apoyado por la prensa, está influenciando a la población con una valoración diferente sobre la diversidad sexual humana. Celebro la intención y el quehacer, más aún, porque hace mucho que en el mundo occidental y moderno, organismos internacionales como las Naciones Unidas y coaliciones de países, como la Unión Europea, saltaron la barrera de la segregación por preferencias sexuales, y establecieron los mecanismos legales para evitar las prácticas discriminatorias en ese y otros aspectos. Ya se percibe en nuestro país como va cambiando gradualmente la percepción general en ese sentido.

Las sociedades, que en el decursar de la historia han sido gobernadas por hombres heterosexuales, respaldaron a través de los tiempos las actitudes machistas con visiones marginadoras y cánones sociales ya en desuso. De esa forma la discriminación hacia las mujeres era tal, que ni se tenía en cuenta el lesbianismo como una muestra de homosexualidad en ellas y, en los hombres, era considerado como enfermedad. De tal modo, si se sospechaba una inclinación lésbica en la mujer, era sujeta por omisión, a una doble o más incisiva discriminación.

Cuba no fue una excepción en cuánto a este mal. Desde los inicios de este proceso —que cada vez tiene menos de revolucionario—, se acostumbra a subvalorar y devaluar al diferente. Por ser homosexual, se sufrían disímiles humillaciones, así como continuas detenciones y limitaciones de movimiento para evitar que se reunieran con personas y grupos afines. Todo era cuestionado y cuestionable: menos la hombría de los barbudos que habían peleado por este modelo. Fuera de eso, machismo y militarismo eran las medallas de esos tiempos donde marginaban a las personas de orientación sexual diferente. Se les miraba y despreciaba como a moscas en el caldo, y así se les trataba…

Hoy, la Dra. Mariela Castro —hija de Raúl y sobrina de Fidel— está tratando de asear las imágenes de su tío y padre de décadas atrás, y reivindica los derechos de la comunidad gay en una cruzada contra la homofobia. Hace marchas cada año por las calles capitalinas que agrupan a varias centenas de homosexuales para demandar que se les reconozcan sus derechos. Apoyo esa campaña de Mariela, aunque reafirma en mí el lógico cuestionamiento que seguramente ha despertado en muchos. ¿Los heterosexuales no tenemos derechos también? ¿Y el resto de la sociedad? ¿Y la libertad de expresión y asociación? ¿Y el pluripartidismo?

Resulta incongruente que se le permita a la hija del presidente cubano manifestarse en nuestras calles junto a un nutrido grupo de personas que abogan por la libertad sexual y no a los que, como parte de la sociedad civil alternativa, llevamos décadas haciendo otras demandas también válidas, legítimas y humanas y que están igualmente contempladas en las legislaciones internacionales, como parte de la modernidad. Debe existir coherencia en el tema de los derechos, no se deben reconocer unos y desconocer otros. A partir de este trabajo, se me ocurre que es justo y necesario que hagamos una jornada contra la diversifobia o miedo a la diversidad política de la que adolecen las autoridades cubanas y los regímenes homólogos. De momento, pienso que podemos iniciar una “Campaña Internacional contra la Plurifobia” —rechazo o temor a la pluralidad— para evitar que los sistemas totalitarios se laven el rostro con contradicciones y manipulaciones para aparentar un estado de derecho. En materia de justicia y legitimidad, se hace necesario que pintemos toda la casa, no solamente la fachada.

Acerca de Rosamaría Rodríguez Torrado

La rosa descalza, es el blog de una cubana que emite sus opiniones a rostro desnudo desde La Habana, Cuba. Una rosa sin máscaras...
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6 respuestas a De telenovelas y teleprejuicios

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  3. habananueva dijo:

    El comentario # 3 pertenece Habananueva.

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  4. habananueva dijo:

    Muy bueno el post y solo me gustaria hacer un poco de historia.
    Recuerdo las cruzadas contra los gay en Cuba, las redadas de Copelia eran famosas donde maltrataban y apaleaban a los Homosexuales, los escandalos en las Universidades eran tema casi diario y vimos muchachos y muchachas inteligentes y dedicados expulsados de las Universidades, la Historia del alumno de medicina que se lanzo desde un segundo piso en el albergue de G y 23 cuando fue expulsado de la escuela de Medicina por Homosexual, la UMAP fue otra verguenza y muchos de los que serian despues famosos artistas e intelectuales fueron encerrados en ese campo de concentracion abierto para estos menesteres el ejemplo que todos recordamos fue el de Silvio Rodriguez, Pablo Milanes asi como el cardenal Jaime Ortega, muchos de estos artistas fueron despues reivindicados y se “engancharon” en el carro de la dictadura cantando y haciendo alabanzas a quienes los denigraron y humillaron, lo mismo sucedio con la religion, cuantas carreras de vieron truncadas en Cuba por practicar sus aspirantes credos religiosos? imnumerables, y sin embargo hoy vemos al Cardenal Jaime Ortega, ese mismo en el que el pueblo un dia confio a raiz de ser ascendido a Cardenal y salio a la calle su famosa Pastoral la cual fue recibida con beneplacito por el pueblo ya que reflejaba una dura critica al Sistema Politico y sobre todo criticaba los privilegios que le eran otorgado a los extranjeros por sobre los nacionales, ese mismo Cardenal al ser ascendido olvido y sepulto su pastoral y hoy se presta al juego con el gobierno en acuerdos de excarcelacion de presos politicos en un pais donde se les da licencia extrapenal a unos mientras se llenan las carceles con otros, porque sencillamente disidir es un delito, los mismos que disidieron y se alzaron en almas una vez y practicaron el terrorismo poniendo bombas y haciendo atentados son los que ahora reprimen, encarcelan y matan a los que lo hacen ahora pacificamente, paradojico pero real.
    Mariela Castro manipula a la comunidad gay de la misma manera que su madre manipulo en vida a las mujeres cubanas, actuo siempre como una burguesa y nunca le importo como sobrevivian las feminas en Cuba, jamas tuvo que romperse la cabeza pensando que llevar de comer a su familia, vieja descarada y oportunista la cual lo unico que tiene a su haber es haberle servido siempre a los Castros incluso delatando cuando cuando le orientaron al que le hacia sombra a Fidel en los inicios de la lucha revolucionaria, ahora la hija fiel a la tradicion familiar trata de lograr de los gay en Cuba el Borron y Cuenta Nueva, y estos le siguen el juego olvidando tambien que un dia fueron el sector mas marginado de la isla.
    Si esto que hace Mariela Castro solo tuviera un trasfondo social seria yo la primera en aplaudir la iniciativa pues amo la diversidad pero quienes hemos sufrido en carne propia las maniobras maquiavelicas de los Castros sabemos que no es mas que una medida cosmetica para tratar de ponerse a tono con los tiempos y una forma de ganar adeptos dentro de Cuba donde un gobierno demeritado e ineficiente ya tiene mas detractores que simpatizantes, ningun gay inteligente y digno se dejaria manipular por esa vibora, y solo creeria en ella si esa diversidad que promueve la llevara al plano politico, YA BASTA DE MENTIRAS.

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  5. Pingback: Telenovelas and Teleprejudices | Barefoot Rose, a blog from Cuba

  6. El Lapón Libre dijo:

    Estimada Rosa descalza. Es la primera vez que entró a su jardín de bellas e inteligentes opiniones. Y salgo de el, embriagado por tan delicioso perfume de libertad y con el orgullo del apreciar el filo de sus espinas frente a las malas hierbas intolerantes !Qué la lluvia de frescura no falte en su parcela de pluralidad!

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