CSI: La Habana


La libertad ha desaparecido. El crimen se produjo hace años en Cuba y aún no han encontrado al culpable. Los investigadores descubrieron, los días siguientes al suceso, indicios que conducían a un sospechoso, pero como no tenían un cuerpo para probar el delito, nunca tuvieron un caso. No obstante, movilizaron a toda la fuerza policial con celeridad para buscar alguna pista que condujera al lugar en donde podían tenerla retenida y amordazada, pues inicialmente creyeron que se trataba de un secuestro y los agentes saben que para encontrarla con vida, resulta vital hallarla en las primeras 72 horas.

Las personas que conocieron a la víctima, alegan que era omnipresente y que por eso rápidamente notaron su ausencia. El proceso investigativo ha sido largo y tortuoso porque la mayoría de los potenciales testigos allegados a ella, se fueron a buscarla a otros países y ha sido difícil para los oficiales interrogarlos y obtener sus versiones de los hechos.

A pesar de que este supuesto delito hasta el presente forma parte de los “casos no resueltos” en el archipiélago, muchos no han dejado de trabajar en él y de engrosar el largo catálogo de pruebas en torno al mismo. La máxima “el que tiene un móvil es sospechoso” de casi todos los agentes policiales, fue desacreditada por los dirigentes del gobierno cuando autorizaron a los cubanos del patio, el uso de teléfonos celulares.

Después de varias décadas de trabajo, algunos piensan que las autoridades abandonaron el asunto, pero los criminalistas independientes, a diferencia de los del ministerio del interior de la capital —que han llevado el caso desde el inicio—, no cejan en el empeño de condenar al responsable —que victimizó también a todos los hijos de Cuba— ni permiten archivar el expediente. La policía sospecha que puede tratarse de un homicidio, ya que nadie se esfuma por tantos años sin dejar rastro. A estas alturas de la tragedia se evidencia que es necesario que un nuevo equipo, con enfoque y visiones diferentes, les dé un vuelco a las notas periciales, al ADN, a las huellas digitales y olorosas, que reevalúe el perfil del secuestrador o asesino, para que junto a científicos forenses reconstruyan el punto donde fue vista por última vez, y con la ayuda de la máquina de H. G. Wells, atrapen al malhechor antes de que nos despoje de esa madre imprescindible para la salud de los pueblos.

Acerca de Rosamaría Rodríguez Torrado

La rosa descalza, es el blog de una cubana que emite sus opiniones a rostro desnudo desde La Habana, Cuba. Una rosa sin máscaras...
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2 respuestas a CSI: La Habana

  1. czargnzz dijo:

    Invito a los hermanos cubanos especialmente a los que les interesa la sociologia, la antropologia social y la nomenclatura politico militar para que elaboren un inventario de individuos que componen los mas altos estratos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba y el Fondo de Retiro de sus Oficiales, el los Comandantes Historicos y Regionales, de los Ministros del Gabinete de Gobierno y los clasifiquen por genero, raza y/o origen etnico.
    Me sorprenderia que en cada grupo las mujeres y los afrocubanos llenaran sus respectivas cuotas.
    Cosas del sistema feudal.

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  2. Pingback: CSI: Havana | Barefoot Rose, a blog from Cuba

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