Juicio con prejuicios


Descargada de: “elnuevoherald.com”

En el Granma cubano y partidista anunciaron para las nueve de la mañana del viernes 5 de octubre, en la ciudad de Bayamo, provincia de Granma, el juicio «oral y público» que se le realizaría al ciudadano español Ángel Francisco Carromero Barrios, inculpado de homicidio en ocasión de conducir un vehículo por la vía pública. Ángel Francisco tiene 27 años y es dirigente de la organización juvenil Nuevas Generaciones, del Partido Popular español, el cual conducía el vehículo rentado que el 22 de julio se estrelló contra un árbol en Bayamo, y en el que también viajaban y fallecieron Oswaldo Payá Sardiñas y Harold Cepero Escalante. No fue casualidad, sino estrategia, que eligieran un viernes para el litigio judicial, pues las agencias de prensa lógicamente, descansarían el fin de semana y eso le restaría repercusión e impacto a la noticia. También —fundamentalmente— porque dos días después, el domingo 7, se celebrarían las elecciones en Venezuela y los acontecimientos antes, durante y después de estas, le restarían relevancia política al hecho, que concita gran interés y está en la lupa mundial desde el mismo día del accidente.

Pero parece que las leyes cubanas tienen su propia concepción o definición de cuando un proceso legal es «público». Si nos atenemos a la letra —no al espíritu, por supuesto— del comunicado, se supone que a la sala donde juzgarían a Carromero Barrios podrían asistir los familiares de los fallecidos en el accidente y otras personas interesadas en el caso, pero no fue así. Yoani Sánchez y su esposo, Reinaldo Escobar, partieron tras el suceso para reportarlo, pero fueron interceptados y detenidos al llegar a Bayamo.

Las dictaduras solo saben comportarse como tales, por eso atajaron también a los hijos del finado Payá Sardiñas, cuando estaban a pocos metros del tribunal provincial de la citada ciudad. ¿Por qué si habían divulgado que el juicio sería público, les impidieron llegar a los dolidos descendientes? Los despachos de algunos periodistas dieron cuenta del gran despliegue policial que existía en torno al juzgado, como si al que iban a enjuiciar fuera un criminal confinado a una prisión de máxima seguridad.

Me parece tan burdo el añejo y abusado pretexto de las autoridades cubanas y sus voceros —tan viejo como el vulgar insulto estalinista usado a través de los años contra opositores y periodistas independientes— de que Reinaldo y Yoani habían sido instruidos en la SINA para afectar el pleito legal al político español y crear un show provocativo. Eso es algo tan muletilloso y gastado, como especulativo, y si no se tratara de nuestra libertad, o quizás, hasta de nuestra propia vida, fuera risible. Siempre la propaganda gubernamental maltrata públicamente a sus adversarios políticos dentro o fuera de Cuba y nos acusa de amorales, vendepatrias, o incluso, terroristas. El objetivo es colgarnos un cartel de malhechores para desacreditarnos. Pero es una vileza tan recurrente, que solo la creen sus cándidos adeptos, sus bien remunerados militantes con buenas posiciones, bienes materiales y viajes por el mundo, y los foráneos “ayudados” ante cualquier contratiempo, a los que comprometen con «sus gestos solidarios» para que les deban gratitud.

Las autoridades cubanas han puesto especial cuidado en este proceso, por los perjuicios humanos fatales que ocasionó el siniestro y los prejuicios que sobre la participación y responsabilidad de otro auto no identificado, existen. El fallo final debe confirmar si usarán al ciudadano español como detergente político para lavar las sospechas que hay sobre el gobierno, y tratar de dejar impoluta la imagen del mismo. Con seguridad, aprovecharán esta oportunidad para enviar el mensaje —nada subliminal— de que la ética y justicia revolucionarias no hacen distinciones a la hora de aplicar las leyes. No quieren que queden dudas de la inocencia estatal y de que fue la alta velocidad, los desastres viales y el infortunio, los que sabotearon los pedales y el timón del auto conducido por Ángel Carromero ese fatídico día.

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Acerca de Rosa María Rodríguez Torrado

La rosa descalza, es el blog de una cubana que emite sus opiniones a rostro desnudo desde La Habana, Cuba. Una rosa sin máscaras...
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Una respuesta a Juicio con prejuicios

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