Parece que una estrategia antibesos y anticercanía se desató hace días en La Habana: se perdió la pasta dental. El humilde consumidor que administra al máximo los quilos en moneda fuerte que obtiene por el magro estímulo laboral o que recibe de sus familiares emigrados —trabajadores explotados por el capitalismo que planifican sus vacaciones, viajan e invierten por el mundo sin permiso y a pesar de eso ayudan económicamente a sus seres queridos oprimidos en el paraíso cubano— en su mayoría compra estrictamente lo elemental en los mercados que venden en divisas. Pero en Cuba somos vulnerables a la dictadura del inconsumo y presas del oligopolio estatal, pues cuando quieren liquidar un producto cubano que nadie compra, dejan de surtir la alternativa extranjera del mismo para que tengamos que adquirir el de factura nacional, que casi siempre es de mala calidad y con una mínima diferencia de precios. Es decir, que sustituyen importaciones burlando los derechos de los compradores, a los que arbitrariamente le limitan su capacidad de elección y le imponen la carencia de opciones: ¡lo tomas o lo tomas! Sin alternativas. Optan por el camino más corto y deshonesto, en lugar de ocuparse por trabajar en pro de la excelencia de los artículos del patio.
El estado controla todo el comercio y de forma ineficiente y desleal con la sociedad impide la competencia en esos negocios al trabajador privado. No permiten a los particulares montar una tienda, ni que oferte en una de las muchas cadenas estatales lo que produce. O sea, que malo o mediocre, debemos conformarnos con lo que el estado nos brinda, y además regalarles una sonrisa.
Después de varios días usando abundantes enjuagues de agua con sal, este 22 de septiembre sorprendieron agradablemente a los habaneros con un dentífrico coterráneo de la marca “Sonríe”. Ese sésamo de confección estatal y poco menthol no se adquiere con méritos laborales, trabajo voluntario, diplomas o contraseñas, sino con la pasta fuerte cubana: el cuc. Cobran por ella noventa centavos, que equivalen a 22 pesos en moneda nacional. Como es natural, seguramente habrá personas que continuarán haciendo gárgaras para poder sonreir sin tener el pestilente hálito de dragón. Al mal tiempo buena cara, y al mal aliento —sin opciones—, pastas dentales cubanas.
























I just want to tell you that I’m new to blogging and honestly liked you’re web-site. Likely I’m likely to bookmark your website . You surely come with superb well written articles. Regards for sharing your webpage.
I just want to tell you that I’m newbie to blogging and certainly enjoyed you’re web-site. More than likely I’m going to bookmark your blog . You amazingly come with beneficial well written articles. With thanks for sharing with us your blog site.
Possibly, has tHellos been confirmed by the developer?
Hola Rosita con perfume y espinas -como debe ser toda flor cubana que se respete- Muy afable tu artículo, aunque nada cómico porque la realidad es bien triste. y no obstante a que el buche se trague despacio , casi sin respirar, por parte del pueblo cubano. Lo más subrrealista de esa momentánea realidad “peste-a-boquil” es el título del dentrífico “sonríe” -nada más maquiavleico- como están las cosas por esa isla con las golpizas a los disidentes, en especial a las Damas de Blanco. Por otra parte, ?cómo va mostrar su careada dentadura, quién no tiene divisas ni para asearse decentemente la boca?. !Ironías del comunismo cubano!
Un abrazo,
El Lapón Libre.
Divertido articulo, aunque brillas por tu buen humor el negocio de algún amigote de los poderosos, te das cuenta y es que al final el pastel ya esta repartido, y que sepas que el día que exista un cambio en cuba esos son los que se vuelven ricos de la noche a la mañana, el mejor ejemplo Rusia.